INICIATIVAS COLECTIVAS


Liderazgos y procesos organizativos en Armenia

Colectivo Quilombo. Pereira y Dosquebradas – Risaralda: “nos llamamos Quilombo y nos entendemos como comunidad”

Por: Olga Elena Jaramillo Gómez

Quilombo es un colectivo, un proceso, una apuesta, que difícilmente se deja encasillar y definir. Sus orígenes tienen que ver con el Acuerdo de Paz de La Habana y sus propósitos se fueron expandiendo a partir de las trayectorias diversas de sus integrantes. El trabajo comunitario sostiene sus reivindicaciones políticas, las cuales incluyen una perspectiva étnica, que busca el posicionamiento de identidades negras, populares, no institucionalizadas. Sus luchas también buscan transformar las diferentes formas de violencia y exclusión. Está conformado por jóvenes con diversas trayectorias en su formación académica y sus experiencias de participación y liderazgo. Sus acciones no se circunscriben a un territorio, pues Quilombo tiene presencia en distintos barrios y veredas de Pereira y Dosquebradas. Leer un cuento, escribir una historia, retratar el barrio, pintar un mural, componer una canción, sembrar y cuidar un jardín o compartir en torno a una olla comunitaria, son acciones que dan vida a sus apuestas. Acompañémonos con las voces de Diana, Jonathan y Alba, que se trenzan aquí, para que conozcamos un poco más de este proceso.

Las primeras acciones de Quilombo fueron en el año 2016, en una vereda del corregimiento La Bella, de Pereira, “nosotros teníamos conocidos y nos animamos a ir a la comunidad, empezamos dando talleres sobre narrativas, el inicio del colectivo, fue sobre la narrativa lírica, pero dándole a eso una perspectiva étnica y racial. Entonces empezamos dando talleres de literatura infantil a niños y a tener acercamientos a las madres y a gente que hace parte del tejido comunitario” recuerda Jhonatan y agrega que poco tiempo después, “la cosa se nos fue creciendo más y se fueron articulando más personas al proyecto casi hasta ser en su momento doce personas, entonces como que ya había mucha pluralidad de pensamiento dentro de la colectividad, entonces como que bueno, tenemos que generar otro tipo de incidencia más allá de lo literario, a concebir un pensamiento político ya como colectivo, entonces empezamos a generar un foro que fue lo que nos dio la entrada al diálogo con el espacio de la ciudadanía entorno al proceso de paz”. La reflexión en torno a las violencias históricas contra la población afrocolombiana y los alcances del capítulo étnico del propio Acuerdo de Paz con las FARC-EP, estuvieron en el centro de estos diálogos abiertos.

Mientras se iban desplegando estos procesos en las comunidades, Quilombo también se consolidaba internamente. De acuerdo con Diana, esa fuerza inicial tuvo que ver con el encuentro de experiencias comunes “nosotros veníamos de otros procesos organizativos en los que no necesariamente se cuestionaba el lugar de las personas negras en los movimientos en los que participábamos, entonces al poder encontrarnos y sentir que teníamos experiencias comunes alrededor del racismo, alrededor de cómo nos visionábamos el proceso político, eso nos ayudó a acercarnos y a ver que teníamos unas posibilidades de construir juntos, entonces ahí arrancó todo. Una fortaleza de Quilombo es poder consolidar afectividades a través de lo que hacemos, de cómo nos sentimos y de lo que vivimos, eso le dio el impulso al colectivo para poder lograr lo que se dio después”. Algunos integrantes de Quilombo provienen del movimiento estudiantil, otros hacen parte de organizaciones sociales y hay quienes se han integrado cuando una vez conocen los propósitos del colectivo, en palabras de Alba son “juntanzas” motivadas por “el interés en el tema afro”.

El trabajo comunitario está en el propio corazón de Quilombo, “la fortaleza que nosotros tenemos en términos de trabajo siempre ha sido lo comunitario porque concebimos que es importante comenzar a construir el trabajo político desde la comunidad”, afirma Jhonatan. En el barrio Saturno del municipio de Dosquebradas – Risaralda, donde Quilombo ha tenido una presencia importante, el  encuentro, alrededor de una olla comunitaria que recreó sus memorias como pueblo afro, marcó el ritmo de este proceso colectivo, “la intencionalidad nunca fue trabajar con los niños, nosotros queríamos, trabajar más el tejido juvenil, pero yo pienso que los niños siempre son la entrada, la primera actividad que hicimos en el barrio Saturno fue un “Papulazo por la Paz”, Papula es algo que se da en los territorios negros y especialmente en la parte del norte del Pacífico, desde la base de Bienestarina, panela y leche (…) y el público que tuvimos como asistentes fueron los niños, desde ahí empezaron a tejerse esos vínculos con las madres, con los líderes. Los niños siempre son la entrada y la posibilidad de iniciar un proceso, de sostener un proceso”, recuerda Jonathan y agrega “no solamente de niños negros, sino también de niños mestizos que habitan en la comunidad y desde ahí empezar a tejer un dialogo intercultural que nos permita tener un espacio donde todos podamos convivir”.

La escritura, la lectura, la pintura y la fotografía en colectivo, son acciones orientadas a la construcción de narrativas diversas que buscan re-crear el vínculo de las comunidades con lo que son y con el territorio que habitan. Esta apuesta surge de las propias experiencias de quienes integran Quilombo y sobre todo de su deseo de transformarlas, explica Diana “nosotros como personas que hemos habitado lugares sociales de marginación, de represión, tenemos una conexión muy importante con todo lo que tiene que ver con la tradición oral y otras formas simbólicas de narrarnos porque son las apuestas de resistencia que desde las comunidades se ha posibilitado, la forma de escribir nuestra historia. Entonces digamos que es una forma de reivindicar eso, cómo nos contamos nosotros mismos desde nuestra propia voz, cómo nos sentimos, cómo narramos nuestras experiencias, cómo sentimos el mundo, el significado que le damos, y pues la narrativa nos permite eso, todos podemos hablar, todos podemos contar y en esa medida todos somos partícipes de la construcción de nuestra realidad. Entretanto,Alba reconoce que la experiencia en el trabajo con niños y niñas consiste tanto en enseñar, como en aprender, “ha sido muy significativo, pero también nos ha llevado a repensarnos nuestro proceder, a replantearnos. También nos hemos sentido un poco frustrados, hemos sentido que hemos necesitado un poquito más de formación en ciertas cosas, nos ha llevado a mirarnos e ir sabiendo de qué manera se puede trabajar partiendo de las habilidades que cada uno tiene y desde donde podemos aportar”, es lo que resume como “el deseo de formarnos para formar”. 

El colectivo busca construir un vínculo profundo con las comunidades donde despliega sus acciones, lo que empieza por el diálogo y trabajo conjunto con sus líderes y organizaciones sociales. La autogestión de recursos se ha convertido en una práctica de gestión colectiva a la que se vincula la propia comunidad y que se ha vuelto característica del trabajo comunitario de Quilombo. Así lo describe Jhonatan, “Nosotros somos estudiantes, estudiantes de etnoeducación, de psicología, de licenciatura en artes, música. Entonces digamos que el recurso no ha existido, entonces nosotros desde nuestros esfuerzos e inclusive desde los mismos esfuerzos de la comunidad recogiendo de a mil pesos, dos mil pesos, de a tres mil pesos tenemos la posibilidad de recoger un capital para poder hacer las actividades, incluso el jardín que hicimos hace poco, lo hicimos desde la autogestión, de invitar a la gente a donar, a ser parte, donar matas, donar puntillas, guaduas”. 

Este vínculo con las comunidades apuesta por la construcción de horizontes políticos compartidos, de acuerdo con Alba, Quilombo busca ser un colectivo que se queda dentro de la comunidad, “es el hecho de construir una identidad en lo comunitario, y esa identidad se ha logrado construir a partir de los niños con los cuales trabajamos, esa manera de ellos identificarse como Quilombo, “somos Quilombo”, eso para nosotros marca algo muy importante porque sentimos estar acogidos. Y yo creería que muy conectado con esa identidad que hemos logrado construir con ellos, es el hecho de que hemos cambiado la realidad y ser un colectivo que se ha quedado dentro de la comunidad.  Incluso era una de las críticas que la misma comunidad hacía, y decía, pero acá mucha gente viene trae unas cositas y ahí mismo se van, o vienen y nos exprimen cosas y no vuelven”. La valoración hacia el trabajo comunitario y sus alcances, está acompañado de una lectura crítica acerca de sus implicaciones, “un proceso comunitario es algo de muchos contrastes, porque a veces las cosas funcionan bien, otras veces no funcionan bien, o sea, todo también depende del momento coyuntural porque a uno también lo atraviesa eso como sujeto social, como sujeto que hace parte de la comunidad y construye comunidad. Lo difícil del trabajo comunitario es mantenerse, ni siquiera acercarse a la comunidad porque la gente está en disposición de construir con el otro desde que encuentre experiencias compartidas o narrativas que le posibiliten contarse o sentirse” afirma Jhonatan, quien además reconoce que se trata de una apuesta exigente y que ha representado un desafío constante “el ser siempre recursivo, creativo, práctico, en mantener nuevos diálogos, en actualizarse con los diálogos vigentes dentro del lenguaje infantil, juvenil”

Los repertorios de Quilombo se despliegan en diferentes escalas y adquieren sentidos que se entrelazan para fortalecer su apuesta colectiva. Tal como Jhonatan lo describe, podemos ubicar tres esferas: Para sus propios integrantes, Quilombo representa “un espacio seguro” en el cual es posible desplegar sus subjetividades políticas, “el colectivo también nace de la necesidad de tener modelos de representatividad en torno al modelo político que siempre ha existido en la ciudad de Pereira, o sea, también nace bajo la necesidad de tener un espacio seguro para contar nuestras experiencias, para poder contar como nos hemos sentido siendo mujeres negras, personas gay negras, siendo hombre negros, siendo jóvenes negros, siendo estudiantes negros. En el espacio barrial y comunitario, Quilombo interpela las identidades que operan como referentes para organizar la participación social, “situarnos desde nuestras propias narrativas, desde nuestras propias experiencias y poder situar otro tipo de diálogos en torno a identidades no institucionalizadas e identidades populares, comunitarias mucho más sentidas y mucho más reales”. Finalmente, en la ciudad de Pereira, Quilombo ha buscado transformar los estereotipos alrededor de las presencias afrocolombianas, afirmado su lugar como sujetos políticos  “uno de nuestros grandes logros fue poder traer dentro de la discusión de la escena negra o social o política en Pereira ese discurso de interseccionalidad en torno a cómo existían otras formas de violencia, otras formas de contarnos que no siempre estuvieran atravesadas por la clase, sino por otras cosas que siempre han existido, como otras formas de oprimirnos dentro de los social”.

Los sueños y proyecciones de Quilombo expresan la pluralidad que caracteriza este proceso.  Desde la perspectiva de Diana, se trata de consolidar “La familia Quilombera en Saturno”, “que los procesos que se realicen desde allá no sean vistos como los procesos de Quilombo, sino que son nuestros y poder generar mayor articulación con los diferentes procesos que hay en la comunidad. Hay una potencia de creación en la comunidad frente a las danzas, frente a las músicas, las mujeres, poder reconocernos más fácilmente y poder juntar esas realidades”. Para Jonathan lo primordial es que Quilombo logre “mantenerse”, persistir y tener la capacidad de hacer frente a los desafíos “tener nuestro propio espacio, un espacio donde podamos construir y mantener la popularidad del barrio, resignificar la barrialidad y generar otro tipo de diálogos. Yo pienso que uno de los sueños es poder mantenernos y poder mantenernos vivos en la comunidad y seguros”. Por su parte, Alba hace referencia a la importancia del trabajo con toda la comunidad, con las mujeres, con los jóvenes, con los niños, con las organizaciones, como horizonte para el fortalecimiento colectivo, “lo primero ahorita es organizarnos de la mejor manera, tener una fuerza mayor, seguir con esa constancia que deseamos tener siempre intento que vayamos en esa dirección, venir de abajo, trabajar con toda la comunidad”. ¿Por qué Quilombo?, preguntamos, y Diana tomó la palabra: “Quilombo traduce los territorios de libertad o los palenques en términos africanos y nos sentimos recogidos con ello en términos de resignificar las apuestas libertarias y construcción de territorio que desde nosotros se pueda generar, eso recoge Quilombo”. Y después, Jhonatan agregó, “siempre tuvimos muy claro que queríamos ser un colectivo que no se quedara en lo político por lo político, sino que incidiera en el trabajo comunitario que también se hace político”. Este colectivo que re-crea las luchas y memorias afro para reivindicar políticamente las presencias afrocolombianas en barrios y veredas de Pereira y otros municipios de Risaralda, sostiene sus raíces en el trabajo comunitario y rescata su sentido político más profundo. ¡Muchos Quilombos para el presente!

Colectivo Benkunafru. Armenia-Quindío

Por: Olga Elena Jaramillo Gómez

En la cuidadosa composición del nombre Benk-un-afr-u, encontramos algo de las raíces, el sentido y las búsquedas de este colectivo de jóvenes de la Universidad del Quindío, en la ciudad de Armenia. El primer fragmento, conecta con Benkos Biohó, el líder de la resistencia cimarrona en el país y referente de la lucha contra la esclavitud en el continente. El segundo y tercer fragmento entretejidos dan cuenta de la unión, la unidad y el encuentro afro que busca este colectivo y finalmente la u, sitúa esta iniciativa en la universidad, de ahí que la historia del colectivo está vinculada a la única universidad pública de este departamento. En este perfil queremos recoger las reivindicaciones de este colectivo, sus prácticas organizativas, sus acciones y apuestas a partir de las voces de Camilo, Verónica y Kevin, tres jóvenes integrantes de Benkunafru.

Este colectivo surge a finales del año 2007, “nace de la necesidad de crear un colectivo o grupo afro de las personas que venían a estudiar acá, que salen de sus pueblos, de sus regiones” cuenta Verónica. Quienes impulsaron el proceso en ese entonces, ahora egresados de la Universidad y llamados “los históricos”, conservan un lugar dentro del colectivo participando con ritmos diversos. Hoy, Benkunafru está compuesto por alrededor de 18 estudiantes de la Universidad del Quindío. La mayoría llegan a Armenia motivados por el ingreso a la educación superior; es el caso de Camilo: “uno llega al departamento del Quindío y rara vez uno ve una persona negra, una persona afro, es como difícil encontrarse con un hermano, [Benkunafru] fue como ese llamado a la familia, a la cultura, a sentirme arropado en ese momento, no estar tan solo”. También hay quienes que, como Verónica, han crecido en el Quindío porque sus familias migraron tiempo atrás, “yo soy de Buenaventura, pero a mí me criaron acá en Armenia, entonces yo no tenía mucho acercamiento con mi etnia, con mi raza, y me motivó porque en el colegio casi no tenían muchas personas de mi color y en la universidad ver un grupo así, que estaba conformado por personas que eran iguales a mí me motivaba cada vez más a asistir”. También participan estudiantes de otras universidades y hay apertura frente a la participación de personas que no son afrocolombianas, “la profesora Fernanda es un ejemplo, ella no es afro, pero a ella le gusta mucho lo afro, ella está muy identificada con nuestra gente y ella también siempre ha tenido ese proceso de acompañamiento a lo largo de toda la historia del colectivo Benkunafru; siempre ella ha estado ahí presente y claro es también una participación de ella siendo docente, no afro, pero si aportando en el proceso”, destaca Camilo.

La pluralidad en la composición del colectivo se relaciona con sus acciones, cuyos sentidos y alcances son diversos. Un eje importante gira en torno al propósito de lograr mejores condiciones para los estudiantes afrocolombianos. La gestión y ampliación de cupos en el comedor estudiantil es una de las iniciativas más estables y se suma a otras que se derivan de la interlocución permanente con el área de Bienestar Universitario, donde tienen como enlace a una integrante del colectivo. En palabras de Camilo, se trata de “tener como arropar mejor a la población”, de ahí que Benkunafru incide en las instancias universitarias, difunde la información y realiza los acompañamientos necesarios para que los estudiantes afrocolombianos accedan a programas que contribuyan a su permanencia y bienestar en la universidad. El colectivo también impulsa el grupo de danzas de la institución, que incluso fue creado por Benkunafru. Camilo destaca que los integrantes del colectivo participan activamente en este espacio “con ese grupo se les brinda una beca a los estudiantes en el primer semestre de participación del 50% y de ahí en adelante en el 100% del pago de la matrícula, entonces imagínese, ese es un apoyo inmenso para nosotros los que venimos del Pacífico, porque por lo general nosotros venimos con condiciones económicas no muy buenas”. Las memorias, tradiciones y músicas de sus comunidades se recrean al tiempo que se afirman las presencias afrocolombianas dentro de la Universidad y se rememora una historia que vincula el arte y la resistencia.  Ese también es el sentido de la conmemoración del Día de la Afrocolombianidad, evento que Benkunafru ha apropiado dentro de la agenda universitaria para hacer visibles los aportes de su pueblo a la construcción del país y los de ellos mismos como estudiantes afrocolombianos en los salones de clase y la universidad. 

Las acciones afirmativas y garantías de permanencia de los estudiantes afrocolombianos en la universidad son medidas por medio de las cuales Benkunafru repara múltiples exclusiones precedentes que viven los jóvenes afro dentro del sistema escolar. La migración a otra ciudad en busca de oportunidades educativas es una muestra de las desigualdades existentes. En consecuencia, la inclusión en la universidad es también una lucha por el reconocimiento y dignidad de sus pueblos en el conjunto de la sociedad. Recordemos que Benkunafru desarrolla sus acciones en una región que ha borrado las presencias afro, por lo tanto, la existencia misma del colectivo y sus prácticas, interpela esa historia en la universidad pública, el centro de la producción de conocimiento del departamento. Así lo describe Camilo: “En nuestro propósito está la lucha por la reivindicación y la defensa de los derechos del pueblo afrocolombiano, y yo creo que ahí radica el significado de Benkunafru para las personas que llegan a la Universidad del Quindío y en general al departamento del Quindío. Nuestro propósito también está en rescatar a través de la fuerza de la unidad, los valores ancestrales y afrodiaspóricos, ahí radica la importancia de Benkunafru y la importancia de la existencia de estos colectivos”.

Logo de BenkunAfru

Benkunafru también es un espacio de formación y pensamiento crítico para sus integrantes. Es así como el colectivo se ocupa de promover acciones y estrategias formativas, “nosotros identificamos dos círculos conceptuales en los cuales trabajamos, uno es la historia porque usted sin historia no sabe por lo que está luchando, y lo otro es la legislación, cuáles son todas esas leyes, decretos que usted tiene a su favor para poder reivindicar esos derechos” cuenta Kevin. Durante el año 2020, el proceso se desarrolló a partir de temáticas cuya investigación y preparación se distribuyó entre los integrantes para ser socializadas y discutidas en los espacios de reunión semanal. La orientación y acompañamiento de la profesora Fernanda es muy importante y el proceso ha sido grato y bien valorado, tal como Verónica relata: “Tratamos temas como el Tratado de Durban, la legislación de las comunidades negras y todo el componente histórico de la esclavitud. Por ejemplo, el que me tocó a mí fue el Tratado de Durban y fue un tema muy interesante ya que este nos muestra como en ese tratado recogían a muchas de las etnias afro, indígenas, personas que han sido discriminadas, xenofobias y actos discriminatorios. Ese fue uno de los temas que más me llamó la atención porque nos podemos recoger ahí, y también nos invita porque tiene una parte de cómo lo digo, habla un poco de los jóvenes al final y hace una invitación a que empecemos la lucha y tengamos más liderazgo”.

La participación en Benkunafru permite miradas renovadas y críticas sobre su lugar como personas afro, la realidad de sus propias familias, comunidades y territorios. Kevin, lo expresa así: “yo creo que, a las institucionalidades, ya sea universidades o el Estado, no le importa la vida de los negros en este país, hemos evidenciado que nuestra población o nuestro territorio sufre y sufre por más de cien, doscientos años y la cosa sigue igual. Entonces es necesario que existan este tipo de colectivos dentro de la educación superior, que luchen por los derechos de nuestras comunidades. Nosotros sabemos que para poder reivindicar esas luchas se tiene que hacer a través de proyectos o acciones afirmativas y a eso es a lo que le apostamos, poder formular y pelear donde haya que pelear para que esas políticas públicas para nuestras comunidades se realicen y las deficiencias que nosotros tengamos en la educación superior sean cada vez más pequeñas. Es importante porque estamos peleando contra las injusticias que vive nuestro pueblo y por otro lado es importante porque le damos al estudiante que llega un pensamiento crítico. Eso me pasó a mí, yo soy una persona que vengo del Pacífico, una persona que en su ingenuidad pensaba que lo que vive nuestra comunidad, lo que vive nuestra ciudad era algo normal y llegar a Benkunafru me ayudó a abrirme, a tener un pensamiento más crítico y a saber que hay que luchar por los derechos que se vulneran todos los días en nuestro territorio”. 

Los procesos formativos están vinculados a las prácticas organizativas de Benkunafru, “más allá de impartir esos conocimientos, de trabajarlos, también de ir trabajando ese aspecto de unión grupal” señala Camilo. Un colectivo de esta naturaleza se enfrenta al movimiento permanente en sus integrantes, cada semestre se vinculan estudiantes nuevos y quienes finalizan sus estudios, cambian los ritmos de su participación. Benkunafru ha vivido momentos de fragilidad derivados de esta situación y también se ha ocupado de encontrar alternativas. Así fue como emprendieron un proceso que llaman “recambio generacional”. Así lo describe Camilo quien junto a Verónica está liderando el colectivo, “cuando yo ingresé había participación en las reuniones, pero siempre los que estaban enterados de todo eran las mismas personas, y se trataba de hacer esa inclusión, pero nunca hubo ese empalme, hasta que llegamos a un punto creo que crítico y decidimos cambiar de representantes. Siempre los representantes eran personas que ya llevaban historia en el colectivo, pero esta vez eligieron a alguien nuevo que estuviera empezando”. La participación de “los históricos” ha sido fundamental en este propósito, han contribuido al proceso formativo y aportado en momentos decisivos del colectivo, “es de resaltar que los nuevos con los históricos siempre va a haber como un respeto por todo lo que ellos han hecho y lo que pueden seguir haciendo con el acompañamiento, siempre la relación entre nosotros va a ser de respeto y de admiración, porque lo que hicieron fue muy valioso en su tiempo”, relata Verónica. 

“A veces estamos muy bien en términos de participación y de un momento a otro caemos”, señala Kevin, de tal forma que el trabajo colectivo es una prioridad y un desafío constante en Benkunafru. El llamado “recambio generacional” que en todo caso posee un importante componente de diálogo entre generaciones de integrantes de Benkunafru, está acompañado por prácticas abiertas y colaborativas, según el mismo Kevin, “nuestra vida de liderazgo o del colectivo es no tener una posición de pirámide, que uno sola persona sea la que decida, sino que es una organización más horizontal, de ahí parte que tengamos varios comités, siempre las hemos tomado de una forma horizontal”. El cuidado del colectivo también se proyecta con la ampliación de sus redes e incidencia en espacios por fuera de la Universidad, eso sí, sin perder los propósitos de Benkunafru, como Camilo precisa “establecer relaciones con los diferentes entes universitarios, entes de la alcaldía y en todo el Quindío que nos permitan seguir tomándonos espacios, visibilizar el colectivo y donde nosotros podamos actuar en pro a nuestros objetivos”. Este propósito también contempla el diálogo con colectivos afro de otras universidades y con organizaciones que comparten sus luchas en el departamento del Quindío. 

Camilo utilizó la palabra “arropado” para referirse al significado de su participación en el colectivo y la expresión “buscar cómo arropar” para definir lo que Benkunafru hace con los estudiantes afrocolombianos que llegan a la universidad. Kevin narró su experiencia en el colectivo reconociendo que ha logrado un pensamiento crítico y así, desnaturalizar aquellas realidades cuya permanencia, hace pensar que no pueden transformarse. Interpelarlas, tratarlas como injustas y hacer parte de una lucha colectiva muestra que el pensamiento crítico de Kevin atraviesa su acción y lo moviliza. A la pregunta por el significado del colectivo Benkunafru para los estudiantes afrocolombianos que tiene y tendría la Universidad del Quindío, la respuesta de Verónica fue “nosotros necesitamos algo nuestro” y además encuentra en sus compañeras mujeres un referente que sostiene su participación en el colectivo: “Paola, una de las compañeras que tenemos en Benkunafru, es una de las personas que más me inspiran porque ella y Whitney son personas, mujeres que se plantan y dicen lo que piensan y tienen mucho conocimiento acerca del proceso, de las luchas que ha tenido el pueblo. Entonces ellas son unas de las personas que me inspiran más a estar aquí presente”. La fuerza entretejida en el nombre del colectivo Benk-un-afr-u, arropa, moviliza, inspira. Es memoria, acción y horizonte. 

Conoce más de Benkunafru: https://www.facebook.com/benkunafru/

Asociación Afroquimbaya. Municipio de Quimbaya. Quindío.